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06 septiembre, 2021

Lenguaje claro, lenguaje fácil y lenguaje ciudadano

 

Como personas ciudadanas, tenemos derecho a recibir de las instituciones públicas información clara, fácil y en lenguaje ciudadano, para que, de manera diferenciada conforme a nuestras necesidades, podamos hacer efectivos nuestros derechos y cumplir con nuestras obligaciones y deberes.

Cuando las instituciones de gobierno dan información clara y entendible, cumplen con su obligación constitucional de PROMOVER los derechos humanos de todas las personas, pues fomentan la transparencia, la rendición de cuentas y la mejora de sus procesos de gestión para la obtención de mejores resultados en las funciones que desempeñan.

Es importante destacar, que en el sistema de justicia, comunicar las resoluciones judiciales y las determinaciones relativas a la gestión en lenguaje claro, en lenguaje fácil o lenguaje ciudadano, según sea el caso, es de las maneras más efectivas de GARANTIZAR el acceso a la justicia para todas las personas en condiciones de igualdad.

Sin embargo, considero necesario que, al respecto, podamos advertir algunas diferencias, pues aunque muchas veces los conceptos lenguaje claro, lenguaje fácil y lenguaje ciudadano se utilizan indistintamente, estos tienen diferencias.

El lenguaje claro o también llamado lenguaje sencillo o lenguaje llano busca lograr una comunicación clara, esto es, que el mensaje llegue de modo sencillo, directo, esto es, de manera eficaz.

Se trata de que las personas entiendan el mensaje desde una primera lectura. Sin embargo, esto no quiere decir que deberá sacrificarse la corrección en el lenguaje, tampoco suprimir conceptos técnicos si son indispensables, o simplificar al punto de llegar a textos carentes de claridad por ser escuetos; sino que para escribir o comunicar con lenguaje claro, se debe evitar la palabrería, los formalismos o fórmulas lingüísticas innecesarias, los términos propios de la jerga jurídica que los ajenos no entienden u otros añejos elementos o frases que compliquen la comprensión.

Una comunicación clara involucra no solo el lenguaje, sino también los aspectos visuales o de señalizaciones de texto: la tipografía utilizada en un escrito, documento, anuncio o cartel; el tamaño de la letra utilizada, el formato, la estructura de los párrafos, su extensión; si se usan negritas, subrayados, etc.

Por otro lado, el lenguaje fácil, es aquel que es destinado principalmente a personas con discapacidad cognitiva o intelectual; sin embargo, nada impide utilizarlo en casos de personas que se encuentren en alguna situación de vulnerabilidad o en una condición específica en la que se haga necesario garantizar, de manera reforzada, su acceso a la justicia con igualdad y sin discriminación.  

 En México, fue el 16 de octubre de 2013, cuando por primera vez se pronunció una sentencia en formato de lectura fácil para que una persona, con síndrome de Asperger, comprendiera los alcances de cómo la justicia de la nación lo amparo y lo protegió. La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el amparo en revisión 159/2013, se implementó el formato de lectura fácil, tomando como base las consideraciones de las “Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad”, aprobadas el 4 de marzo de 1994 por la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas.

Este caso es un ejemplo de acceso a la justicia a partir del lenguaje fácil para una persona en situación de vulnerabilidad debido a su condición de discapacidad.

Por último, hay que diferenciar de los dos anteriores el lenguaje ciudadano, que está más centrado en la manera en la que los órganos de la administración pública comunican a la ciudadanía. Busca que todos los canales de comunicación de los órganos de gobierno, emitan mensajes claros, sencillos, precisos y que no den lugar a confusiones y reducir al máximo las erróneas interpretaciones. Para esto, hay que prestar atención a las notificaciones, avisos, boletines, circulares, anuncios, y todas aquellas formas de comunicación dirigidas a informar de bienes y servicios para la población.

Escribir y hablar con un lenguaje comprensible hacia quienes no son expertos en materia jurídica, resulta indispensable si realmente queremos vivir y promover un estado democrático de derecho. Pues no existe un verdadero estado de derecho, ni mucho menos justicia cierta, donde no hay plena comprensión de nuestros derechos y obligaciones.

Por todo lo anterior te invito a que la próxima vez que escribas te preguntes: ¿A quien o quienes va destinado lo que escribo?  ¿Mi mensaje será entendido por las personas destinatarias a la primera?  ¿Cómo puedo mejorar lo escrito para expresarme con mayor claridad? 

Recuerda que dice una frase por allí: “Si no se lo puedes explicar a un niño de 6 años, es que tu mismo no lo has entendido.”

Ninette I. Lugo V.