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16 octubre, 2024

Conoce la nueva Norma ISO de Lenguaje Claro de julio de 2023.

 



¡Adiós a los textos complicados! Norma UNE-ISO 24495 para crear documentos en lenguaje claro.

¿Alguna vez te has encontrado leyendo un contrato, una factura o un documento oficial y no entendiste nada? Es frustrante, ¿verdad? 

Hay buenas noticias: la Norma ISO de Lenguaje Claro (ISO 24495-1:2023) ha llegado para cambiar esto y hacer que la información sea clara y comprensible para todos.

¿Qué es la Norma ISO de Lenguaje Claro?

Esta norma internacional busca algo que parece obvio, pero que muchos textos olvidan: que los documentos sean fáciles de entender. Desde contratos de servicios hasta formularios y comunicaciones oficiales, la idea es que no necesites un diccionario o un abogado para comprender lo que estás leyendo. ¡Todo debería estar al alcance de cualquiera!

¿Qué cambia con el lenguaje claro?

Lo que propone esta norma es eliminar las complicaciones y la "letra chica". Se trata de escribir de forma directa y sencilla, adaptando los textos a las necesidades del lector. Por ejemplo:

Antes: “El cliente será responsable de indemnizar a la compañía por cualquier daño resultante de su incumplimiento de las cláusulas.”

Después: “Si no cumples con este contrato, tendrás que pagar por cualquier daño que causes.”

El mismo mensaje, pero mucho más fácil de entender. Con esto, cualquier persona, sin importar su nivel educativo o conocimientos previos, podrá acceder a la información sin complicaciones.

¿Para quién es esta norma?

La ISO 24495-1:2023 está pensada para todos los sectores: gobiernos, empresas, profesionales del derecho, instituciones financieras y hasta universidades. ¿Por qué? Porque todos, en algún momento, necesitan redactar textos que lleguen a un público amplio. Desde contratos hasta correos electrónicos, todo se puede simplificar con lenguaje claro.

Si trabajas en una empresa o institución, piensa en lo que podrías lograr con textos más claros: tus clientes confiarán más en ti, tus empleados entenderán mejor sus responsabilidades, y hasta podrías evitar problemas legales por malentendidos.

¿Por qué es tan importante el lenguaje claro?

En una era en la que la información fluye constantemente y donde la gente está acostumbrada a la rapidez, leer un texto complicado puede ser una pérdida de tiempo, o peor aún, una fuente de confusión. El lenguaje claro:

  1. Ahorrará tiempo tanto al que escribe como al que lee.
  2. Mejorará la confianza en quienes producen la información, ya que la gente sentirá que entiende mejor lo que le están ofreciendo.
  3. Aumentará la transparencia. Esto es clave para gobiernos y empresas que buscan ser más accesibles y honestos con sus usuarios.

El lenguaje claro no solo es una tendencia, es una necesidad. Con esta nueva norma ISO, se da un paso hacia un mundo más accesible, inclusivo y transparente. Así que, la próxima vez que tengas que escribir algo importante, recuerda: ¡menos es más!

Esta entrada fue creada con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial. La versión final fue realizada con intervención humana en su estructura y contenido.

15 febrero, 2024

Lenguaje y claro, derecho a entender y buena administración pública

 

Lenguaje y claro, derecho a entender y buena administración pública


En el sector público, el derecho humano una buena administración pública, del que gozamos todas las y los ciudadanos ante nuestros gobiernos, es el seguro punto de anclaje del derecho a entender. Esto implica la obligación de todas las entidades públicas de actuar diligentemente para hacerse entender por cualquier motivo y a través de cualquier medio o canal de comunicación.

Una decisión o información emanada de cualquiera de los tres poderes de gobierno, que sea incomprensible para las y los ciudadanos, es prácticamente imposible de cumplir, esto haría que la aplicación de una consecuencia jurídica de cualquier naturaleza por dicho incumplimiento, sea una medida no razonable y totalmente arbitraria.

Esté explícita o no en una ley, la obligación de los gobiernos y administraciones de garantizar el derecho a entender, forma parte intrínseca de los principios de buen gobierno y más aún, del derecho humano a una buena administración. Por tanto, darse a entender es una obligación transversal que debe garantizarse en el sector público respecto a cualquier información transmitida.

Expresarse en lenguaje claro,  debe verse entonces como un imperativo ético-democrático para hacer realidad el derecho humano a la buena administración pública.

Se dice que es un imperativo ético, porque expresar con lenguaje claro toda decisión o información emanada de cualquiera de los tres poderes de gobierno, debe asumirse como una responsabilidad comunicativa trasversal. 

Asimismo, el lenguaje claro es un imperativo democrático, porque es un instrumento para el logro de los intereses generales que han de perseguir los poderes públicos, todo ello sin costo y con eficacia[1], lo cual resulta elemental en todo Estado que tenga como uno de sus ideales la buena administración y propiciar que la ciudadanía participe en los asuntos de la vida democrática.

El lenguaje claro constituye así, la puerta de entrada al ejercicio de nuestros derechos y a los servicios públicos, pues al expresar sus comunicaciones de manera comprensible y sencilla, las entidades públicas posibilitan el acceso a nuestros derechos individuales y colectivos y se garantiza el derecho a entender de toda la ciudadanía.

Para ser ciudadanos con plenos derechos y participar en la construcción del espacio público, el primer paso es entender lo que la administración pública y el gobierno nos quieren hacer saber.



[1] Montolío, Estrella; Tascón, Mario. El derecho a entender: 774 (Mayor) (Spanish Edition) (p. 11). Los Libros de La Catarata. Edición de Kindle.

 


15 octubre, 2021

Lenguaje claro como acción para lograr la igualdad

 

Lenguaje claro como acción para lograr la igualdad


Habla apropiadamente y usa tan pocas palabras como sea posible, pero siempre de manera clara, ya que el propósito del discurso no es ser ostentoso, sino ser entendido”. William Penn

Es momento de reflexionar en la manera en que las instituciones públicas se dirigen a las y los ciudadanos, pues en muchas ocasiones el lenguaje de las autoridades es incomprensible o confuso para el público en general.

Cuando el lenguaje de un oficio, de una notificación, de una sentencia, de un aviso, de una circular, de un servicio, etc., no es claro para sus destinatarios, automáticamente genera una situación de desigualdad.

Una persona de ninguna manera podrá conocer sus derechos y mucho menos ejercitarlos, si el lenguaje en el que se le dan a conocer es poco entendible, al grado que tengan que recurrir a intermediarios.

Como indica Sandra Fisher-Martins, se produce un “apartheid de la información” cuando un sector de la ciudadanía no entiende aquellos documentos que necesitan para su vida cotidiana. El lenguaje enrevesado de la administración o de las empresas da lugar a una comunicación fallida y deja a los destinatarios de los mensajes en un mundo aparte y relegado.

Tal como establece la AGENDA 2030, y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, un desarrollo incluyente, para que “nadie se quede atrás” requiere de la accesibilidad de la información que producen los diversos órganos de gobierno, en todos sus niveles.

Para prestar servicios a la ciudadanía con eficiencia, tanto el Poder Ejecutivo, como el Legislativo, y el Poder Judicial, deben comprometerse y generar alianzas para conformar políticas dirigidas a entablar una comunicación eficaz con la ciudadanía, a través de mensajes claros y comprensibles, y que así se garantice, en igualdad de condiciones, el derecho de acceso a la información pública. Para ello es necesario que se eliminen las barreras de acceso que lo impiden.

Pero, ¿qué acciones concretas podemos hacer para comunicar en lenguaje claro? Aquí algunas sugerencias:

  1. Piensa primero en quien será la persona destinataria de tu documento. ¿Entenderá lo que escribes?
  2. Evita el uso de palabras que no aportan información al texto y que solo alargan su lectura por tradición o costumbrismo institucional.
  3. Construye frases sencillas y en lo posible, evita las frases complejas.
  4. No presentes más de dos ideas en una misma frase.
  5. Evita la voz pasiva, por ejemplo: Las cuentas fueron alteradas, la notificación será adjuntada, el artículo es mencionado, etc.

En las oraciones en voz pasiva, el sujeto no realiza la acción del verbo, sino que recibe esta acción, la sufre. Y si bien la voz pasiva no es técnicamente incorrecta gramaticalmente, complica las oraciones y reduce la claridad en la escritura.

En resumen: Un comunicado está escrito en lenguaje claro si su redacción, su estructura y su diseño permite que las y los lectores a quienes se dirige pueden encontrar lo que necesitan, entender lo que encuentran y usar esa información.

 

 

06 septiembre, 2021

Lenguaje claro, lenguaje fácil y lenguaje ciudadano

 

Como personas ciudadanas, tenemos derecho a recibir de las instituciones públicas información clara, fácil y en lenguaje ciudadano, para que, de manera diferenciada conforme a nuestras necesidades, podamos hacer efectivos nuestros derechos y cumplir con nuestras obligaciones y deberes.

Cuando las instituciones de gobierno dan información clara y entendible, cumplen con su obligación constitucional de PROMOVER los derechos humanos de todas las personas, pues fomentan la transparencia, la rendición de cuentas y la mejora de sus procesos de gestión para la obtención de mejores resultados en las funciones que desempeñan.

Es importante destacar, que en el sistema de justicia, comunicar las resoluciones judiciales y las determinaciones relativas a la gestión en lenguaje claro, en lenguaje fácil o lenguaje ciudadano, según sea el caso, es de las maneras más efectivas de GARANTIZAR el acceso a la justicia para todas las personas en condiciones de igualdad.

Sin embargo, considero necesario que, al respecto, podamos advertir algunas diferencias, pues aunque muchas veces los conceptos lenguaje claro, lenguaje fácil y lenguaje ciudadano se utilizan indistintamente, estos tienen diferencias.

El lenguaje claro o también llamado lenguaje sencillo o lenguaje llano busca lograr una comunicación clara, esto es, que el mensaje llegue de modo sencillo, directo, esto es, de manera eficaz.

Se trata de que las personas entiendan el mensaje desde una primera lectura. Sin embargo, esto no quiere decir que deberá sacrificarse la corrección en el lenguaje, tampoco suprimir conceptos técnicos si son indispensables, o simplificar al punto de llegar a textos carentes de claridad por ser escuetos; sino que para escribir o comunicar con lenguaje claro, se debe evitar la palabrería, los formalismos o fórmulas lingüísticas innecesarias, los términos propios de la jerga jurídica que los ajenos no entienden u otros añejos elementos o frases que compliquen la comprensión.

Una comunicación clara involucra no solo el lenguaje, sino también los aspectos visuales o de señalizaciones de texto: la tipografía utilizada en un escrito, documento, anuncio o cartel; el tamaño de la letra utilizada, el formato, la estructura de los párrafos, su extensión; si se usan negritas, subrayados, etc.

Por otro lado, el lenguaje fácil, es aquel que es destinado principalmente a personas con discapacidad cognitiva o intelectual; sin embargo, nada impide utilizarlo en casos de personas que se encuentren en alguna situación de vulnerabilidad o en una condición específica en la que se haga necesario garantizar, de manera reforzada, su acceso a la justicia con igualdad y sin discriminación.  

 En México, fue el 16 de octubre de 2013, cuando por primera vez se pronunció una sentencia en formato de lectura fácil para que una persona, con síndrome de Asperger, comprendiera los alcances de cómo la justicia de la nación lo amparo y lo protegió. La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el amparo en revisión 159/2013, se implementó el formato de lectura fácil, tomando como base las consideraciones de las “Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad”, aprobadas el 4 de marzo de 1994 por la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas.

Este caso es un ejemplo de acceso a la justicia a partir del lenguaje fácil para una persona en situación de vulnerabilidad debido a su condición de discapacidad.

Por último, hay que diferenciar de los dos anteriores el lenguaje ciudadano, que está más centrado en la manera en la que los órganos de la administración pública comunican a la ciudadanía. Busca que todos los canales de comunicación de los órganos de gobierno, emitan mensajes claros, sencillos, precisos y que no den lugar a confusiones y reducir al máximo las erróneas interpretaciones. Para esto, hay que prestar atención a las notificaciones, avisos, boletines, circulares, anuncios, y todas aquellas formas de comunicación dirigidas a informar de bienes y servicios para la población.

Escribir y hablar con un lenguaje comprensible hacia quienes no son expertos en materia jurídica, resulta indispensable si realmente queremos vivir y promover un estado democrático de derecho. Pues no existe un verdadero estado de derecho, ni mucho menos justicia cierta, donde no hay plena comprensión de nuestros derechos y obligaciones.

Por todo lo anterior te invito a que la próxima vez que escribas te preguntes: ¿A quien o quienes va destinado lo que escribo?  ¿Mi mensaje será entendido por las personas destinatarias a la primera?  ¿Cómo puedo mejorar lo escrito para expresarme con mayor claridad? 

Recuerda que dice una frase por allí: “Si no se lo puedes explicar a un niño de 6 años, es que tu mismo no lo has entendido.”

Ninette I. Lugo V.

15 agosto, 2021

¿De qué hablamos cuando hablamos de lenguaje claro?



El lenguaje claro tiene que ver con poner primero al lector: descubrir qué quiere saber, qué información necesita y ayudarlo a alcanzar sus objetivos.

La meta es que un lector pueda entender un documento escrito en lenguaje claro la primera vez que lo lee.

“Una comunicación está en lenguaje claro si la lengua, la estructura y el diseño son tan claros que el público al que está destinada puede encontrar fácilmente lo que necesita, comprende lo que encuentra y usa esa información”. 

Fuente: International Plain Language Federation.


El lenguaje claro, también denominado lenguaje sencillo o lenguaje ciudadano, es un estilo simple y eficiente, que apunta prioritariamente a los escritos, pero que se aplica también a la comunicación oral. 

El lenguaje claro busca eliminar viejas formas de expresión escrita y oral, evitar formalidades excesivas en el lenguaje que afecten que las personas comprendan el mensaje, así como aquellas frases hechas que tradicionalmente se utilizan en el derecho y en los textos jurídicos que, en realidad, no aportan información relevante. 

Haciendo que los demás nos comprendan, podemos dar certeza en vez de ambiguedad; prevenimos todo tipo de conflictos al evitar confusiones, malas interpretaciones o erróneas percepciones.

Usar un lenguaje claro democratiza la información del gobierno, el contenido de las leyes y las decisiones judiciales, pues entendiéndolas, se abre la oportunidad de participar de manera más directa en las decisiones públicas y opinar de manera informada. El lenguaje claro también, es la forma más efectiva de dar acceso a la justicia a todas las personas. 

No cabe duda que el lenguaje claro, al generar entendimiento, construye paz.